De qué trata este video
“Si te dan, tú das.” “Deja de llorar, que tú eres un hombre.”
Muchos crecimos oyendo eso. Y con todo el cariño hay que decirlo: esos consejos no protegen a un muchacho que sufre bullying escolar. Lo dejan solo.
Caso ficticio: Josué tiene 12 años y está en sexto en un colegio de Santiago. Unos comp
Contenido educativo de MentalSpace República Dominicana. No sustituye una evaluación profesional; solo un profesional licenciado puede diagnosticar. Estamos abriendo en Santiago de los Caballeros — únete a la lista de espera en https://mentalspace.do/comenzar
#MentalSpaceRD #SaludMentalRD #PsicologoEnSantiago #TerapiaEnLinea #RepublicaDominicana
Transcripción
Leer la transcripción completa (828 palabras)
Si te dan, tú das. O el clásico, deja de llorar que tú eres un hombre. Si creciste en República Dominicana, es probable que hayas escuchado esto como la supuesta solución a los conflictos en el patio del colegio. Pero exigirle agresividad a un muchacho que está siendo acosado tiene el efecto contrario. Lo deja completamente solo frente a una situación que no tiene herramientas para manejar. Pensemos en Josué. Tiene 12 años. cursa el sexto grado en un colegio de Santiago y si le preguntas frente a la familia, responderá que todo está perfecto en la escuela. Este diagrama de red ilustra a lo que se enfrenta Josué. Lo graban a escondidas y en minutos el video se multiplica en todos los chats del curso. Antes el timbre marcaba el fin de las burlas. Hoy esta red digital lo persigue hasta su habitación. Josué prefiere fingir que no pasa nada porque ya intentó pedir ayuda. La última vez que se quejó, un tío le dijo que no fuera flojo y aguantara. Reclamarle hombría de esa manera no intimida a los acosadores, simplemente le enseña a la víctima que debe ocultar su sufrimiento a quienes podrían protegerlo. Cuando un niño silencia lo que siente, su cuerpo y sus rutinas diarias empiezan a construir un lenguaje de evasión para intentar hablar por él. Observa los cambios repentinos en sus rutas. Si tu hijo de repente amanece enfermo del estómago todos los lunes o suplica que lo busques en carro para evitar subirse a la guagua del colegio, hay un conflicto sucediendo en ese trayecto. Otro indicador clave es llegar a la casa muerto de hambre. A veces no es apetito de crecimiento, es la señal física de que alguien le está guitando la merienda o el dinero durante el recreo. Presta mucha atención a sus emociones después de soltar el celular. Un bajón profundo de tristeza, un ataque de rabia o una mirada de miedo tras revisar las notificaciones son señales evidentes de agresión digital y hay alertas extremas que no admiten demora. Si escuchas frases como nadie me quiere o un "Ojalá yo no existiera", debes preguntarle directamente cómo se siente y buscar ayuda profesional ese mismo día. Estos comportamientos revelan un sistema nervioso en constante alerta. Ignorarlos asumiendo que es rebeldía adolescente permite que el daño avance en silencio. Hay otro lado de esta historia que suele incomodar. Ocurre hasta en las familias más tranquilas. ¿Qué sucede si es tu hijo quien lidera las burlas y el maltrato hacia otros compañeros? La reacción impulsiva en nuestra cultura suele ser dar una pela, asumiendo que el dolor físico corregirá la mala actitud de inmediato. El castigo físico falla. Golpear al agresor cierra el circuito confirmándole que la violencia es aceptable para imponer autoridad. Detrás de esta agresividad hay factores invisibles. El muchacho no procesa su rabia, cede a la presión de grupo o refleja tensiones absorbidas en su hogar. El niño que hace bullying no es un caso perdido. Es un menor que está procesando su entorno de forma destructiva y requiere intervención clínica con la misma urgencia que el estudiante que sufre el acoso. Si confirmas que el acoso escolar está sucediendo, los primeros pasos en casa son de contención. Escucha a tu hijo sin minimizar sus emociones. Jamás lo empujes a usar la violencia como respuesta y documenta cada incidente para exigir reuniones formales con la dirección del colegio. Sin embargo, el apoyo en casa tiene un límite técnico. Solo un profesional de la salud licenciado tiene la autoridad y las herramientas para evaluar si esta crisis ya dejó secuelas médicas como cuadros de ansiedad o depresión clínica. Para tratar estos casos se utiliza la terapia cognitivoconductual. Es un método estructurado que le enseña al adolescente a identificar patrones de pensamiento destructivos, reconstruir su autoestima y practicar habilidades sociales para regular su ansiedad ante el grupo. Cuando el estrés del menor ya provoca discusiones constantes y fractura la convivencia diaria de todos en la casa, el protocolo clínico indica escalar a una terapia familiar para restaurar el entorno completo. Ningún profesional ético te prometerá que el daño se borra en un mes de consultas. Es un proceso de reconstrucción, pero la diferencia entre sufrir esta carga en silencio y transitarla con un acompañamiento metódico es total. Una aclaración vital de seguridad. Si tú o alguien en tu familia está en peligro físico inminente ahora mismo, marca inmediatamente al 911, a la línea de ayuda 811 o acude a la sala de emergencias más cercana. Para iniciar un proceso psicoterapéutico sostenido, Mental Space República Dominicana está abriendo sus servicios. Contamos con atención clínica presencial aquí en Santiago y sesiones seguras por video para atenderte sin importar en qué provincia del país te encuentres. El primer paso para detener el impacto del acoso no es dar un consejo tradicional, es buscar a los expertos adecuados. Únete a nuestra lista de espera o suscríbete al boletín informativo en mentalspace.do/comenzar.
Este contenido es educativo y no sustituye una evaluación profesional. Solo un profesional licenciado puede diagnosticar.
Unirme a la lista de espera →



