No necesitas un diagnóstico para empezar

La razón más común para posponer la terapia es sentir que “no es para tanto”. La verdad: no necesitas una crisis, un diagnóstico ni las palabras perfectas. Necesitas una sola cosa — la sensación de que algo en tu vida merece atención.

El proceso, paso a paso

  • Escríbenos o completa la orientación breve — toma 3 minutos.
  • Un coordinador humano te contacta, escucha lo que buscas y resuelve tus dudas.
  • Te emparejamos con el profesional indicado (no con el primero disponible).
  • Eliges modalidad y horario: presencial en Santiago o videollamada.
  • Primera sesión: conocerse, entender qué te trae y acordar un plan.

Las primeras semanas

Las primeras 2 o 3 sesiones son de evaluación y conexión: tu terapeuta conoce tu historia y tú evalúas si te sientes en confianza. Después se acuerdan objetivos y frecuencia. La mayoría de los procesos comienza con sesiones semanales o quincenales.

¿Cuándo se ven resultados? Muchas personas notan alivio desde las primeras sesiones — hablar ordena. Los cambios más profundos suelen tomar semanas o meses de trabajo constante.

Si te da miedo el qué dirán

No estás solo en eso: el estigma sigue siendo la barrera número uno en nuestro país. Dos cosas ayudan: la confidencialidad es total (nadie tiene que saberlo), y la telemedicina te permite tener tu proceso desde la privacidad de tu casa.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa en la primera sesión?

Conversación guiada sobre qué te trae, tu contexto y qué te gustaría que cambiara. Sin juicio, a tu ritmo.

¿Cuánto dura un proceso de terapia?

Depende del objetivo: hay procesos breves de 8-12 sesiones y procesos más profundos de meses. Se revisa contigo periódicamente.

¿Puedo dejar de ir cuando quiera?

Sí. Lo ideal es conversarlo con tu terapeuta para hacer un cierre ordenado, pero la decisión siempre es tuya.

Esta guía es educativa y no sustituye una evaluación profesional.

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