El bullying escolar, también llamado acoso escolar, es una conducta agresiva y no deseada entre estudiantes que se repite, busca hacer daño y se apoya en una desigualdad de poder (CDC, 2024). Puede ser física, verbal, social o por el celular. No es "cosa de muchachos": puede afectar el ánimo, el sueño y las notas, y se trabaja mejor cuando la familia, el colegio y, si hace falta, un profesional actúan juntos.

Si llegaste hasta aquí, tal vez algo no te cuadra. Tu hijo ya no quiere ir al colegio, llega callado o dice que "se le perdió" el dinero de la merienda otra vez. O quizá te llamaron del colegio para decirte que el que molesta es tu hijo, y no sabes si sentir rabia, vergüenza o miedo.

Muchos crecimos oyendo "si te dan, tú das" o "deja de llorar, que tú eres un hombre". Con todo el cariño: esos consejos casi nunca protegen a un niño que sufre acoso, lo dejan solo. En esta guía vas a aprender a reconocer las señales, a hablar con tu hijo y con el colegio, y qué hacer si tu hijo es quien hace bullying.

¿Qué es el bullying escolar y por qué importa en RD?

El bullying escolar es un patrón de agresión repetida entre estudiantes, no una pelea aislada ni una broma de un día. Para distinguirlo, fíjate en tres elementos:

  • Repetición — no pasa una vez; pasa casi todas las semanas o es muy probable que vuelva a pasar.
  • Intención de hacer daño — el objetivo es humillar, asustar o dejar fuera, no jugar entre iguales.
  • Desigualdad de poder — quien agrede es más grande, más popular, está en grupo o tiene un video que puede regar por todo el curso.

El acoso toma varias formas, y muchas veces se mezclan (CDC, 2024):

  • Acoso físico — golpes, empujones, romper el uniforme o quitar la merienda.
  • Acoso verbal — apodos y burlas por la voz, el peso, el pelo o el color de la piel.
  • Acoso social — dejar a alguien fuera del grupo, regar rumores o sacarlo del juego en el recreo.
  • Ciberacoso — videos, memes o mensajes en el chat del curso y en redes sociales.

Es más común de lo que parece. Un informe de la UNESCO con datos de 144 países encontró que casi uno de cada tres estudiantes (32 %) había sido intimidado por sus compañeros al menos una vez en el último mes, y que la apariencia física es la causa más común (UNESCO, 2019).

En República Dominicana, el bullying escolar no se queda en el aula ni en el recreo. También ocurre en la guagua del colegio y en los chats del curso, a cualquier hora, así que llega a la casa por el celular. Puede pasar en un colegio privado de Santiago, en una escuela pública de Santo Domingo o en cualquier pueblo del Cibao.

Importa porque la adolescencia es una etapa sensible para la salud mental. La Organización Mundial de la Salud estima que uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años tiene algún trastorno mental, y menciona el acoso escolar entre los factores de riesgo (OMS, 2025).

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Señales de bullying escolar que pasan desapercibidas en casa

Las señales de bullying escolar casi nunca llegan como un "me están molestando": llegan como cambios en la rutina, en el cuerpo y en el ánimo.

Respuesta rápida: una señal aislada no confirma nada. Lo que preocupa es el patrón: varias señales juntas, que se repiten y que empeoran ciertos días de la semana.

  • Pérdidas que se repiten: útiles, dinero o ropa que "se pierden", o el uniforme que llega roto.
  • Quejas del cuerpo en días de clase: dolor de cabeza o de estómago el domingo en la noche o el lunes temprano.
  • Evitar el colegio o el camino: excusas para no ir, pedir que lo busquen, no querer la guagua del colegio o pedir cambiar de ruta.
  • Moretones sin explicación o respuestas vagas cuando preguntas qué pasó.
  • Hambre al llegar a la casa: puede que le estén quitando la merienda.
  • Reacciones al celular: se sale del chat del curso, se pone nervioso cuando suena o queda triste o con rabia después de usarlo.
  • Aislamiento y notas que bajan: deja actividades que le gustaban, como la liga de baloncesto o el grupo de jóvenes de la iglesia.

Lo de faltar a clase tiene respaldo: según la UNESCO, los estudiantes que sufren acoso con frecuencia tienen más del doble de probabilidad de faltar al colegio que quienes no lo sufren (UNESCO, 2019).

Hay frases que no se deben dejar pasar: "nadie me quiere", "ojalá no existiera" o "sería mejor si yo no estuviera". Si escuchas algo así, pregúntale con calma y de forma directa cómo se siente y si ha pensado en hacerse daño. Busca ayuda profesional ese mismo día.

La investigación respalda tomarlo en serio. Una revisión sistemática con metaanálisis encontró evidencia convincente de que ser víctima de bullying en la niñez y la adolescencia se asocia de forma causal con ansiedad, depresión, autolesiones e ideas suicidas (World Journal of Psychiatry, 2017).

Si estás en peligro ahora mismo, llama al 9-1-1 o acude a la emergencia más cercana. También existe la línea 811 (verifica su disponibilidad en sns.gob.do). Este artículo es educativo y no sustituye atención de emergencia.

Cómo hablar con tu hijo sin empeorar las cosas

La primera conversación sobre bullying escolar funciona mejor cuando tu hijo siente que no lo vas a regañar, ni a burlarte, ni a salir corriendo al colegio sin consultarle.

Imagina a un muchacho de 12 años que está en sexto en un colegio de Santiago. Unos compañeros le pusieron un apodo por su voz, le graban videos en el recreo y los pasan por el chat del curso. En la casa dice que todo está bien, porque la última vez que se quejó un tío le dijo que era un flojo. Ahora se hace el enfermo casi todos los lunes y ya no quiere ir a la liga de baloncesto. (Es un ejemplo compuesto, no una persona real.)

Ese muchacho no calla porque no le importe. Calla porque aprendió que contarlo le trae más vergüenza. Estos pasos ayudan a cambiar eso:

  1. Escoge un momento tranquilo: en el carro, en el tapón o lavando los platos. A muchos adolescentes les cuesta menos hablar cuando no están cara a cara.
  2. Pregunta sin culpar: "¿Cómo te llevas con los del curso?" abre más puertas que "¿Qué hiciste tú para que te molesten?".
  3. Escucha sin minimizar: evita "eso es una bobería" o "ignóralos y ya". Para tu hijo no es una bobería.
  4. No le digas "defiéndete a los puños": muchas veces lo pone en más riesgo y puede terminar con él sancionado.
  5. Acuerda con él los próximos pasos: explícale qué vas a hacer y por qué. Eso le devuelve algo de control.

Si no quiere hablar el primer día, no lo fuerces. Déjale saber que la puerta está abierta y vuelve a intentarlo en otro momento.

▶️ Este tema lo conversamos a fondo en nuestro canal. Mira el episodio completo — unos 26 minutos — para escuchar ejemplos concretos de cómo hablar con tu hijo y qué hacer si es él quien hace bullying.

Cómo trabajar con el colegio ante el bullying escolar

Ante el bullying escolar, el colegio es tu aliado principal, y la conversación rinde más cuando llegas con datos y la pides por escrito.

  • Anota todo: fechas, qué pasó, quién estaba y dónde. Guarda capturas de pantalla de mensajes o videos, sin reenviarlos.
  • Pide una reunión por escrito con orientación o coordinación y lleva tus notas.
  • Pregunta qué van a hacer, quién da seguimiento y cuándo vuelven a hablar.
  • Evita confrontar por tu cuenta a los otros niños o a sus familias, ni en persona ni en el chat de padres.

Hoy el acoso ocurre en tres lugares a la vez, y conviene hablar de los tres:

| Dónde ocurre | Cómo suele verse | Qué puedes pedirle al colegio | |---|---|---| | Aula y recreo | Apodos, empujones, dejar a alguien fuera | Más supervisión y cambios de puesto o de grupo | | Transporte escolar | Burlas o golpes lejos de un adulto | Que el chofer o un monitor esté al tanto | | Chats y redes | Videos, memes y mensajes a cualquier hora | Que se aborde aunque ocurra fuera del horario |

Según la UNESCO, los países que han logrado reducir la violencia y el acoso escolar comparten factores como un clima escolar seguro, sistemas eficaces de denuncia y seguimiento, programas basados en evidencia y formación para los docentes (UNESCO, 2019). Puedes preguntar con respeto si el colegio tiene algo de eso.

Un buen abordaje trabaja con quien sufre, con quien agrede y con quienes observan. Los compañeros que ven y no dicen nada pueden ser una parte muy importante de la solución.

Si eres pediatra, médico de familia u orientador, las quejas físicas repetidas en edad escolar, como el dolor de cabeza o de estómago, son una buena razón para preguntar cómo va la vida en el colegio.

¿Y si mi hijo es quien hace bullying?

Si tu hijo es quien hace bullying, eso no lo convierte en "un mal muchacho" ni a ti en mal padre o mala madre: significa que necesita ayuda para cambiar una conducta que está haciendo daño.

Pasa hasta en las mejores familias. Cuando llega la llamada del colegio, la reacción de muchos es la pela o un castigo fuerte. Pero la evidencia va en otra dirección: la OMS señala que el castigo corporal se asocia con mayor agresividad en los niños, aumenta sus problemas de conducta con el tiempo y no tiene ningún efecto positivo (OMS, 2026). Una pela muchas veces le enseña justo lo contrario de lo que quieres: que el más fuerte manda.

Detrás de la conducta suele haber algo más:

  • Rabia que no sabe manejar, o frustración que se descarga con alguien más débil.
  • Presión del grupo para caer bien o para no ser el próximo blanco.
  • Algo que está viviendo en casa: conflictos, gritos, una separación o mucho tiempo solo.
  • Acoso previo: a veces el muchacho que agrede también fue molestado antes.

Qué puedes hacer:

  1. Mantén la calma y escucha su versión, sin justificar el daño.
  2. Nombra la conducta con claridad: "Lo que hiciste le hizo daño a otra persona". Critica la conducta, no a tu hijo.
  3. Pon consecuencias relacionadas y sin violencia: menos tiempo de celular si el acoso fue por chat, una disculpa y una forma concreta de reparar el daño.
  4. Trabaja con el colegio, no contra el colegio.
  5. Revisa lo que ve en casa: cómo resuelven los adultos sus desacuerdos también le enseña.

Cómo se trabaja el bullying escolar en terapia

En terapia, el bullying escolar se trabaja atendiendo el impacto emocional en el niño o adolescente, fortaleciendo a la familia y coordinando con el colegio cuando hace falta. Estos son enfoques que se usan con frecuencia:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC) — ayuda a identificar pensamientos como "nadie me quiere" o "yo me lo busqué" y a practicar formas nuevas de pensar y responder. Se usa para trabajar la ansiedad, el ánimo bajo y la autoestima.
  • Entrenamiento en habilidades sociales — practicar cómo pedir ayuda, poner límites con firmeza y sin violencia, y acercarse a compañeros que sí lo tratan bien.
  • Terapia familiar — útil cuando el conflicto ya afecta a toda la casa o cuando hace falta cambiar cómo se manejan la rabia y la disciplina.
  • Psiquiatría — cuando los síntomas de ansiedad o depresión son intensos, una evaluación psiquiátrica permite valorar si hace falta otro tipo de apoyo.

Solo un profesional licenciado puede diagnosticar si el acoso dejó ansiedad, depresión u otra condición. Nadie puede prometerte que todo se resuelva en un mes, pero no es lo mismo pasar por esto con acompañamiento.

MentalSpace RD está abriendo con terapia para adolescentes y terapia familiar, presencial en Santiago de los Caballeros y con terapia en línea por video seguro para familias de cualquier provincia, desde La Vega y Moca hasta Puerto Plata y Santo Domingo.

Qué puedes hacer esta semana

No hace falta esperar a que el bullying escolar crezca para actuar. Estos pasos son realistas para cualquier familia:

  • Pregunta por los compañeros tanto como por las notas: "¿Con quién te juntaste en el recreo?". Si vives en la diáspora y acompañas a un hijo o un sobrino que estudia en la isla, haz la misma pregunta en cada llamada.
  • Revisa los chats del curso junto a tu hijo, no a escondidas, y pregúntale si hay alguien que lo moleste.
  • Empieza una libreta o una nota en el celular con fechas y hechos, aunque todavía no estés seguro.
  • Cambia el "si te dan, tú das" por "si te pasa algo, me lo dices y lo resolvemos juntos".
  • Si tu hijo es quien acosa, acuerda con él una forma concreta de reparar el daño esta misma semana.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si es bullying escolar o una pelea normal entre muchachos?

Una pelea normal ocurre entre iguales y no sigue un patrón. El bullying escolar se repite, busca hacer daño y se apoya en una desigualdad de poder: alguien más fuerte, un grupo contra uno o un video que circula. Si ves ese patrón, trátalo como acoso y habla con el colegio por escrito.

¿Debo decirle a mi hijo que se defienda a golpes?

No es lo recomendable. Responder a golpes muchas veces pone al niño en más riesgo, puede terminar con él sancionado y no cambia la desigualdad de poder. Es mejor enseñarle a alejarse, buscar a un adulto de confianza y contarte lo que pasa. Tú y el colegio son quienes deben actuar.

¿Qué hago si el colegio dice que aquí no hay bullying?

Lleva tus notas con fechas, hechos y capturas de pantalla, y pide por escrito una reunión con orientación o con la dirección. Pregunta qué protocolo siguen, quién dará seguimiento y cuándo volverán a hablar. Que un colegio no vea el acoso no significa que no exista, sobre todo cuando ocurre en chats o en el transporte.

¿La pela sirve si mi hijo es quien hace bullying?

La evidencia indica que no. La Organización Mundial de la Salud señala que el castigo corporal se asocia con mayor agresividad y con más problemas de conducta con el tiempo. Suelen funcionar mejor las consecuencias claras y sin violencia, reparar el daño causado, trabajar junto al colegio y buscar apoyo profesional si la conducta se repite.

¿La terapia en línea sirve para un adolescente que sufre acoso?

Para muchos adolescentes es una opción útil. La terapia en línea por video seguro permite atenderse desde cualquier provincia, sin traslados, y a algunos les resulta menos intimidante al principio. Si se va la luz, la sesión puede retomarse cuando vuelva la conexión. Un profesional licenciado valorará si ese formato es el adecuado para tu hijo.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Conviene buscar ayuda profesional cuando las señales se mantienen por semanas, afectan el sueño, la comida o las notas, o cuando tu hijo habla de no querer existir o de hacerse daño. También si es tu hijo quien acosa y la agresividad se repite a pesar de las consecuencias.

Si hay riesgo inmediato, no esperes: llama al 9-1-1 o acude a la emergencia más cercana. En nuestra página de recursos de emergencia encontrarás más orientación, y en nuestras guías de salud mental puedes seguir aprendiendo.

MentalSpace República Dominicana está abriendo en Santiago de los Caballeros, con atención presencial y en línea para todo el país. Si quieres que te avisemos cuando abramos o recibir guías prácticas sobre bullying escolar, crianza y salud mental de adolescentes, únete a la lista de espera o a nuestro boletín en mentalspace.do/comenzar.

Referencias

  1. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). (2024). Bullying — prevención de la violencia juvenil. https://www.cdc.gov/youth-violence/about/about-bullying.html
  2. UNESCO. (2019). La violencia y el acoso escolares son un problema mundial, según un nuevo informe de la UNESCO. https://www.unesco.org/es/articles/la-violencia-y-el-acoso-escolares-son-un-problema-mundial-segun-un-nuevo-informe-de-la-unesco
  3. Organización Mundial de la Salud. (2025). La salud mental de los adolescentes (nota descriptiva). https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescent-mental-health
  4. Organización Mundial de la Salud. (2026). Castigo corporal de los niños y salud (nota descriptiva). https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/corporal-punishment-and-health
  5. World Journal of Psychiatry. (2017). Consecuencias de ser víctima de bullying en la niñez y la adolescencia: revisión sistemática y metaanálisis (artículo original en inglés), 7(1), 60-76. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5371173/

Última actualización: 18 de septiembre de 2026.

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